¿Conoces al típico que dice que no le gusta ir al antro porque está en contra de las cadenas y la discriminación? #ayajá. No te malviajes con aquello de la discriminación; que hay que ser güero, de ojo azul y millonario es un mito. La gente que logra sortear a los cadeneros es porque tiene la “actitud ganadora”.
Haz una reserva
Sí, es cierto, nunca la respetan por aquello de que no pueden estar apartando una zona cuando hay tanta gente esperando, pero no está de más que vean tu nombre en la lista de espera. Sí, te tomaste la molestia de llamar, y sí, ahí estás.
Échale producción
Échale ganitas a tu look pero ¡no exageres! La cara lavada, unos jeans de lo más equis y flats ¡error! El vestido rosa fluorescente, los broches en el cabello y los aretes tipo chandelier ¡error +1000! La mejor opción es un minivestido o unos jeans con una blusa en tendencia, el cabello suelto y un maquillaje smokey o glitter serán más que suficientes.
¡Taconazo, por favor!
Si ya sabes para qué te arriesgas… sobre todo los chavos. Aquí no hay más qué decir… ¡Los tenis están prohibidos!
Deja a María en casa
Si te quedas rezagada esperando que por tu linda cara te dejen pasar, jamás sucederá. Tienes que llegar, acercarte al cadenero y con seguridad pedir tu reserva. Créeme, ellos se fijan más en la actitud que en la marca de tus zapatos.
No intensees
Nunca ¡jamás! te portes pedante. No hay nada peor que alguien diciendo “Me choca la discriminación, en este país todos somos iguales; el cadenero se cree el dueño y no es más que un gatete; sí traigo dinero para pagar ¿eh?" Así nunca, nunca pasarás. Ese es su trabajo y tienes que aprender a respetarlo. Ahórrate estos osos, quedas peor tú.
Tip extra: Recuerda que te pedirán tu IFE. Si la olvidaste en tu casa o no eres mayor de edad, mejor ni lo intentes.














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