
Apunta:
- Trata de probártelos al final del día, cuando tus pies están un poquito hinchados y cansados, así podrás sentir en realidad si son cómodos o no.
- Pruébate el par y camina con ellos por algunos minutos hasta que estés segura de que no te aprietan, no te molestan ni rozan zonas de tu piel.
- Checa que el material sea ligero, suave y que permita la transpiración. De esta forma tu pie se mantendrá fresco y libre de complicaciones como hongos, callos o malos olores.
- Los zapatos más adecuados son los que tienen la suela de goma y están hechos de piel, el material que se adapta, como un guante, a la forma de tus pies, gracias a su flexibilidad.













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