
1. El eterno enemigo: Celos
- No te confundas, los celos no siginifican “Ay, es que me quiere”; se trata de una sospecha basada sólo en el miedo de perder a la persona que amas y, seamos honestas, no son más que andar viendo moros con tranchetes.
2. Poderosa pero no más que tú: Ausencia
- Ésta para que veas sí está más cañona, porque una cosa es andar viendo moros con tranchetes peeero de la mano de tu wey, y otra muy diferente no estar cerca de él =( Ya sea porque se mudó con su familia, porque se fue a estudiar la prepa o la uni a otra ciudad, o se fue de intercambio a oootro país =S ¿Pero te digo algo? La distancia, cuando es por un tiempo determinado, no hace más que fortalecer el amor. Así que mucha paciencia y a echarle ganitas.
3. Silenciosos ¿o no tanto?: Los chismes
- No falta la chava a la que le gusta tu novio, o el chavo que quiere contigo… y en un tonto intento por separarlos inventan cosas mala ondita de alguno de los dos. Aquí la clave es la CON-FIAN-ZA. Si tu galán y tú verdaderamente se aman, podrán hablar de lo que sea y, los demás, que digan misa.
4. ¿A la vuelta de la esquina? Infidelidad
- Aceptémoslo, nunca nos dejan de gustar otras personas, pero de ahí a que le pongas el cuerno a tu chavo… eso ya es oootro nivel. Tentaciones sí, hay por todos lados, pero eso no significa que caerás en ellas, se supone que si estás con alguien es porque lo quieres y te gusta… y viceversa, ¡claro! Ahora que si alguna de los dos cae en ella, aprendan a perdonar, pero ya será cosa de cada quién si deciden seguir juntos.
5. Inquebrantable: La mentira
- Mmm… Híjole… Si cachas a tu chavo en una mentira o tú andas aplicándosela a él… sí tendrán que poner las cosas sobre la mesa y preguntarse ¿por qué mienten? Cuando pierdes la confianza en alguien hay pocas cosas que rescatar, por ello este es uno de los obstáculos que, más que estar atenta a él, no debería existir.
La clave de todo: La CO-MU-NI-CA-CIÓN
- Si tu novio y tú tienen una excelente comunicación, ningún obstáculo podrá vencerlos, ¡neta! Es verdad, no es fácil, pero hablar las cosas es la solución a muchos de los problemas, porque si confías en tu chavo y él confía en ti pueden hablar de lo que sea, desde cosas simples, como que te molesta que haga bombitas con el chicle, pasando por una pregunta tipo: “¡¿Por qué no me dijiste que te ibas con tus amigos de antro?!”, hasta cosas más cañonas, como cuando se trata de una infidelidad o una mentira.













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