Deseo 22 de Junio

Juanpa opina: "Una tarde de pasión con Elba"

Nuestro chico 15 a 20 web te cuenta la romántica tarde que pasó con Elba, su ex.

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¡Se va, se va, últimos días del Circo de los Hermanos Godoy! Payasos, malabaristas, trapecistas, acróbatas, palomitas de maíz, algodones de azúcar, varitas luminosas, todo eso y más hubo en la exótica cita que tuve con Elba el miércoles pasado.

 
 
Al terminar nuestra cita en el café, no pude dejar de pensar en lo bien que la había pasado con Elba y en lo sorpresivo que me pareció el mensaje que me envió a mi celular minutos más tarde, en el que me invitaba a pasar una tarde inolvidable en un circo que esa semana se iba de la ciudad.
 
 
A pesar de que me hice un poco del rogar, después de una media hora le respondí el mensaje y acepté su invitación y fue así que nos volvimos a ver 4 días después de nuestra primera cita, sin embargo, esta salida resultó sorpresiva y mágica desde el primer minuto hasta su fin.
 
Todo comenzó cuando estaba esperando a Elba afuera de la entrada principal del circo, una vez más llegaría tarde, pero ahora ni siquiera contestaba el celular y me mandaba directo a buzón. Su informalidad, falta de seriedad y de compromiso, me llevaron a pensar que en realidad no había cambiado y que seguía siendo la misma niña inmadura de la que me enamoré en la prepa.
Cuando estaba a punto de irme, uno de los empleados del circo se me acercó y me dijo: “La señorita ya lo está esperando adentro. Disfrute del espectáculo”. En un inicio pensé que me estaba confundiendo con alguien más, pero lo seguí para salir de la duda y sí, a lo lejos, en uno de los palcos,  pude ver a Elba, quien era la única persona en todo el lugar.
 
Me le acerqué y la saludé tan efusivamente como lo hice en el café, sin embargo, ahora el abrazo fue mucho más largo  y estoy seguro que hubiera durado más si no hubiera sigo por la interrupción del presentador, quien en ese preciso instante anunció el inicio del espectáculo.
 
Pasaron los payasos, los malabaristas, los trapecistas, los magos, los perros que jugaban futbol, el intermedio y cualquier cantidad de actos que nos traían botados de la risa, no me reía tanto desde mi infancia cuando le alzaba la falda a las chicas o le hacía calzón chino a mis compañeros de clase.
 
Fue en la parodia de Romeo y Julieta, realizada por un par de payasos, que Elba y yo nos tomamos de la mano y nos dimos nuestro primer beso tras varios años. La privacidad, la música romántica y la luz tenue del acto de la obra de Shakespeare, nos llevaron a donde nunca imaginamos, los besos, abrazos y caricias poco a poco fueron subiendo de tono, hasta que en cuestión de segundos Elba y yo ya estábamos completamente desnudos y haciendo una que otra travesura tras bambalinas, incluso hice acrobacias que nunca había imaginado o intentado, pero Elba las había hecho posibles.
 
Nunca pensé que eso pasaría tan rápido y mucho menos que fuera a pasar en un circo. Justo cuando estaba por abrir los ojos para decirle lo bien que la había pasado  y que me encantaría que esos momentos se repitieran siempre, comencé a escuchar un ruido muy particular a lo lejos,  era un sonido conocido, pero por una u otra razón no lograba relacionarlo con nada, hasta que no pude más y abrí los ojos: Era mi celular y era Elba, quien me marcaba para recordarme que en la tarde teníamos una cita en el circo. Todo había sido un sueño, de esos que nunca quisieras que terminaran.
 
Me metí a bañar y seguí pensando en lo mágica que había sido nuestra ida al circo, la cual sigo viendo como real, aunque en el fondo sé que todo se debió a un sueño,  un sueño que me gustaría que muy pronto se volviera en realidad, aunque quizá cambiaría el circo por un lugar más adecuado, cómodo,  privado e íntimo, porque como que aún siento que tengo paja en la cabeza, pero así es la magia de los sueños, nunca se sabe con qué sorpresa agradable o desagradable te saldrán.

 

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