¿Cómo superar a tu amor de vacaciones?

Silvia te da unas buenas ideas para hacerlo sin trauma alguno.
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2013-04-03 | Autor :

Por Silvia Ruiz Arceo

Recuerdo que el primer día que lo vi me pareció tan guapo y tan interesante que no le quite lo ojos de encima.

Una vez que Paco, así se llama, notó que lo observaba se acercó a preguntarme sobre el clima y esas cosas que parecen ser casualidad y son todo lo contrario.

Cada época de vacaciones me iba a Puerto Vallarta con mi familia; mis primas que vivían allá tenían mil planes y desde que llegábamos sus amigos ya nos esperaban para irnos a la playa y de fiesta por las noches.

Paco era uno de ellos, era el más flaco del grupo, tenía los ojos grandes y cafés y una sonrisa de galán que me mataba, claro que desde que nos vimos hicimos click y 2 días después de conocernos le dijo de inmediato a mi prima que le gustaba.

Realmente no hice nada para conquistarlo, sólo le sonreí y creo que coqueteaba un poco con las miradas, pero ahora venía lo más difícil, sólo tenía una semana para estar con él y las ganas de besarlo y decirle lo mucho que me gustaba me estaban matando.

Y es que cuando uno está en la playa todo es más romántico porque sales de tu mundo y quieres disfrutar todo lo que puedas, pero también saber que llegará el día de partida hace que quieras que todo suceda más rápido y mágico a la vez.

Una noche nos fuimos a un mirador con todos sus amigos, yo me puse una blusita súper coqueta y me peiné, bueno mis primas lo hicieron, ellas son mayores y siempre nos damos consejos de belleza y maquillaje, pero ese es otro tema; regresando a la escena, yo iba dispuesta a arrasar, así que llegamos a un mirador para platicar y tomar algunas cervezas en lo que veíamos qué hacíamos, teníamos 15 años y no nos dejaban entrar a los antros así que encontrábamos cualquier lugar para poner música y echar relajo.

Con los nervios más relajados Paco se sentó a mi lado y comenzó a platicarme sobre su escuela, yo sólo observaba sus ojos y los hoyitos que se le hacían en los cachetes cada que sonreía. En medio de mi distracción vi que sus labios se acercaban a los mios he de confesar que fue uno de mis primeros besos de legüita mis manos comenzaron a sudar y el estómago se me revolvió, lo único que hice fue tomar su cuello y él comenzó a acariciar mi cabello.

Fue tan lindo y romántico que no recuerdo cuánto tiempo estuvimos beso y beso, sólo me acuerdo que llegó mi prima a decirme que nos íbamos a casa de un amigo porque ya no había nada que tomar. Ahora que lo pienso estoy segura que fueron horas y que en medio de esa desenfrenada sesión de besos sus manos alcanzaron a llegar a mis pompas.

Al día siguiente mi camión salía a las 9 de la noche así que nos fuimos a la playa con la familia, yo juraba que ya no lo vería pero en la noche, una hora antes irnos a la central, Paco llegó a la casa de mis tíos para despedirse de mi.

Nos pasamos nuestros teléfonos y nos dimos un besito porque mi mamá salió de inmediato con todas las maletas arruinando la escena de despedida perfecta.

La verdad es que cuando llegue a mi casa y regresé a mi rutina diaria me deprimí muchísimo, daba lo que fuera por regresar a la playa y estar con mi amor de vacaciones, lo peor es que sus mensajes no llegaban y saber de él cada día era más difícil.

Lo único que me quedó hacer fue esperar hasta el siguiente año para volver a verlo y al paso de los meses ese sentimiento de aventura se fue desvaneciendo.

Mi consejo es que un amor así se supera mucho más fácil porque los únicos recuerdos que te quedan son increíbles, es normal que la melancolía llegue de pronto, pero si nos ponemos a pensar bien en una semana no puedes amar a alguien.

Así que disfrútenlo todo lo que puedan y no se arrepientan de nada, si lo vuelven a ver qué padre y si no ni modo, muchas vacaciones vendrán y con ellas nuevas experiencias.

SRA

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